ORIGENES Y SITUACION ACTUAL DEL BRAMADERO
El
Refugio Andino Bramadero tiene su origen en el anhelo de
una pareja que buscaba un lugar tranquilo, solitario y bello
para, en lo fines de semana, descansar de sus múltiples
actividades. Ella ama la naturaleza, las plantas y la armonía;
el ama lo agreste, la soledad y la ciencia.
Fue
así como, después de una prolongada búsqueda,
hallaron un lugar deshabitado y rodeado de bosques y riachuelos,
al pie de una montaña rocosa, no muy lejos de la ciudad
de Sucre (a 30 Km. por carretera, en la cordillera de Chataquila)
ni muy cerca (para disfrutar de noches de obscuridad total y
limpieza atmosférica, adecuados para observación
astronómica).
Cuando
compraron el lugar, este era un abra desnuda y erosionada, sin
árboles ni animales, salvo hormigas y lagartijas. Tenia
una pequeña construcción, que no era vivienda
sino deposito de forraje y aperos agrícolas; las paredes
eran de piedra sobrepuesta (el viento entraba por una pared
y salía por la otra) y el viejo techo de paja brindaba
algo de sombra pero nada mas, pero era la única posibilidad
de guarecerse en ese lugar.
El
viento batía libremente, los riachuelos bajan bramando
cuando llueve en las alturas y las tormentas eléctricas
braman en todo su esplendor en ese paraje: por eso le pusieron
el nombre de Bramadero y Refugio porque acondicionaron la chocita
para hacerla habitable primero y confortable después,
pero el temor a las descargas eléctricas no elevaron
el techo sino excavaron el piso, por lo cual es semisubterranea.
La
afluencia cada vez mayor de parientes y amigos al Bramadero,
determino la construcción paulatina y no planificada
de cuatro cabañas adicionales, mas amplias y confortables
que la primera, pero esta sigue siendo preferida por su reminiscencia
de cuentos de hadas; actualmente esta cubierta de hiedra.

Con
el tiempo surgió la necesidad de un salón de reuniones,
destinado a diversos grupos que solicitaban el lugar para seminarios,
convenciones, etc. Así fue diseñado y construido
un edificio central que, además de salón-comedor
y sus dependencias en la planta baja, tiene dormitorios en la
planta alta. Con todo ello, el Bramadero dispone de 35 camas
en 12 dormitorios, cada uno con baño privado, agua caliente
permanentemente y hogar de piedra a leña. Últimamente,
se ha construido otro salón de reuniones separado, para
la total comodidad en los eventos de trabajo.
En
el desnudo terreno inicial, los dueños sembraron pinos
y diversos árboles nativos, los cuales cubren ahora mas
de la mitad del Bramadero; por ello, al viento ya no se lo sufre,
solo se lo escucha en la fronda, con diversas voces según
la especie de árbol batida por aquel.
La
cerca perimétrica instalada para proteger los sembríos
iniciales, evitaron el ingreso de predadores (especialmente
cabras) , lo cual devino en la aparición de pasto tierno
en el antiguo yermo, y con el cobayos silvestres, que a su vez
constituyeron la base de una fascinante proliferación
de vida silvestre: gatos, hurones, raposas, ranas, mariposas
y una numerosa variedad de aves, desde colibríes hasta
cóndores (aunque estos últimos anidaban desde
antes en los roquedales lejanos). Entre las mas de 30 especies
de aves identificadas en el Bramadero, merecen ser citadas las
perdices, los búhos, los carpinteros, las águilas
y los tan comunes como encantadores gorriones.
El
Bramadero tiene un entorno excepcional, en el cual destacan
pinturas rupestres, caminos prehispánicos, huellas de
dinosaurios, cavernas de helechos, un cráter meteórico,
un santuario de origen colonial y comunidades de textiles extraordinarios,
todo ello en un radio de menos de 20 kilómetros. Adicionalmente,
y esto constituye un aspecto muy especial del Bramadero, brinda
a sus clientes gastronomía de muy buen nivel y observación
astronómica con telescopios, referida a la cosmogonía
andina. Es atendido por sus propietarios.
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