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Domingo, 1 de enero de 2006
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Refugio Bramadero, un lugar de ensueño en Sucre

Una vista general del Bramadero.

Texto y Fotos | Celina Tavera de Correo del Sur para ¡OH!

Único | El Refugio Andino Bramadero combina la nostalgia del pasado con un paisaje fabuloso y una atención impecable a sólo 45 minutos de la Capital

Al Refugio Andino Bramadero llega claramente el trinar de los pájaros, la brisa del campo abierto y el silencio que se hace sentir impetuoso entre la hierba fresca. Por la noche, la luz de las velas hace aún más cálida la estancia desde que el sol cae entre los bosques de pinos y eucaliptos que apenas acaban de crecer.

El Refugio Andino Bramadero parece ocultarse del bullicio y el quehacer de la gente, es un “agreste lugar de ensueño” ubicado a 45 minutos de la ciudad de Sucre al que se llega por un desvío en la carretera hacia la comunidad de Ravelo. Está justo al pie de la cordillera de Chataquila.

Hace unos siete años, cuando Mabel Guereca de Cagigao y Raúl Cagigao salieron en búsqueda de un sitio con plena oscuridad para observar el firmamento y ampliar sus estudios de astronomía, encontraron el Bramadero, el lugar indicado donde el único aliento para continuar era el hermoso paisaje y la frescura del aire que no alcanzaba para pensar en la construcción de una edificación impecable como la que existe actualmente.

Mientras se consume la leña de la hoguera, Raúl y Mabel sonríen al saberse cómplices de un trabajo muy bien hecho y apoyado en el esfuerzo y el cariño del uno al otro. Ese afecto y apoyo mutuo es ahora la esencia para que los visitantes sientan el calor de hogar mientras disfrutan de un encuentro plácido con la naturaleza y la paz.

Comentan que apenas pensaban en una pequeña guarida para refugiarse del incesante viento y las tormentas de la época mientras permanecían en el lugar. Así comenzaron la construcción de un pequeño cuarto que luego se convirtió en la primera cabaña; esta edificación era insuficiente para cobijar a todos sus familiares cuando decidían salir de Sucre. De esa manera, empezaron una nueva construcción que con el tiempo se convirtió en otra cabaña y, al final, luego de un prolongado espacio de tiempo se alzaron en el lugar seis edificaciones muy peculiares, cada una con diferentes características, pero todas con calor de hogar y una combinación entre la nostalgia y la alegría de apartarse del ajetreo, las reglas, los jefes, las tareas de casa y la indiferencia de la ciudad.

“La madriguera del Oskollo”, “El ático de los Búhos”, “El rincón de las Callampas”, “El charquito de la Atikala”, “El nido de las Chulupías” y finalmente “La guarida de las Águilas”, que es el edificio central, son los nombres de las cabañas que fueron construidas en ese orden y sin pensar en un proyecto acabado de lo que se quería hacer precisamente.

Cada una de las cabañas tiene una exquisita decoración que a decir de Raúl se debe a la “joyita” que tiene por esposa, que se ocupa de restaurar cosas que no se usan y adquirir otras muy artesanales, antiguas o de mucho valor cultural para ubicarlas en el rincón perfecto de la casa.

Lo cierto es que todo tiene un dulce sabor a pasado y se advierte un orgullo a flor de piel por las cosas propias del lugar, los objetos hechos a mano, que muestran costumbres, colores y olores que forman parte de la historia de la gente de la región. Con ese entusiasmo, Mabel y Raúl desvanecen los tiempos duros de su memoria para comentar la satisfacción de sus clientes cuando dejan el Bramadero.

Caminos y estrellas

Además de un descanso reparador en confortables cabañas con baños privados, hogueras y veladas a la luz de las velas, ofrecen caminatas y paseos por quebradas cercanas y los bosques de pinos y álamos. Para los que prefieren más riesgo hay un paseo al Peñón del Gato Diabólico, que requiere un poco más de esfuerzo para observar desde la cima un espléndido paisaje de toda la zona con múltiples cumbres y paisajes verdes. Las caminatas son por riachuelos, roquedales, hasta llegar a disfrutar de las aguas cristalinas que vienen desde Cajamarca, pasar por lugares de historia con huellas de dinosaurios y pinturas rupestres.

Raúl, que es un experto de la astronomía, brinda una amplia explicación a los visitantes sobre los misterios y las peculiaridades de esa ciencia que deja estupefactos a sus visitantes en noches de atmósfera limpia. Cuenta con dos telescopios con los que se puede ver una infinidad de constelaciones ya que si en la ciudad se observan unas 200, en el campo se ven unas 3.000, pero desde el Bramadero unas 5.000 por la escasa luz que se proyecta desde abajo.

Otra de sus amenas e interesantes conversaciones se refiere a la astronomía andina y a las formas en que los llameros pueden ver en medio de la oscuridad del campo entre las estrellas y los escasos espacios oscuros del cielo donde no las hay. Es un estudio que incluso traspasó fronteras por su singularidad.

A pedir de boca

Si de hablar de comida se trata, la experta es Mabel que prepara una variedad de platos entre comida nacional e internacional. El menú que ofrece es variado y de acuerdo a la preferencia de sus huéspedes, incluso los vegetarianos, y todo acompañado de bebidas de todo tipo. Los clientes encuentran el buffet perfecto con artículos de la zona cocinados al punto exacto conforme a la herencia de familia y a la experiencia adquirida en años de dedicación a la cocina.

Lo que es necesario resaltar es la pulcritud en los servicios pues en todos los detalles prima la limpieza y la atención esmerada. Las constantes inscripciones que se observan en el libro de quejas son la abundancia de comida, las inigualables duchas y el exceso de amabilidad que nunca está demás. Atendieron a todo tipo de clientes, desde los más difíciles hasta los que ni siquiera se hacen sentir, pero al final todos salieron muy a gusto y casi siempre volvieron a visitarlos.

En el Bramadero se ofrece atención de puerta a puerta o los anfitriones suelen recoger a sus visitantes desde el aeropuerto Juana Azurduy de Padilla. Para acceder a los servicios se deben hacer reservaciones en Sucre a los teléfonos 64-55592, al fax 64-20356, o al celular 711-60651. El precio es de 35 dólares por persona un día y una noche.

 
 
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