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Miércoles 26 de diciembre del año 2001 Sucre-Bolivia
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EL BRAMADERO, UN CUENTO DE HADAS HECHO REALIDAD
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Rememorando los cuentos de hadas, podemos iniciar esta nota con las
palabras –“En un apartado rincón de un tupido bosque, érase que era una
preciosa cabañita de leñadores...”, pues esa es la impresión que se tiene al
llegar al Refugio Andino Bramadero, comenzando por la deliciosa y pura
fragancia de los pinos que abundan en la zona y que cubren gran parte del
refugio. Una hermosa variedad de flores, frecuentada por mariposas y
colibríes, enmarca cada construcción y cada senda, excepto las que se
introducen como túneles bajo el dosel del bosque.
Las cabañas, cinco en total, son diversas pero todas ellas ofrecen confort,
baño privado con agua caliente, hogar de piedra a leña, notándose además gran
pulcritud tanto en las instalaciones como en los pequeños servicios que son
allí asequibles. Otra característica peculiar constituye el exquisito gusto
con el que han sido decoradas, brindando un ambiente muy grato y acogedor. Las
fotos adjuntas a esta nota son un pálido reflejo de la realidad.
Mención aparte merece la calidad del servicio gastronómico que, con menú sano
y porciones generosas, ofrece el establecimiento: platos, refrigerios, golosinas
y bebidas de calidad, preparados y combinados por la sabiduría que solo puede
dar la tradición familiar y la experiencia de los dueños, quienes atienden
personalmente y brindan un servicio esmerado y cordial a cada cliente.
También cabe ser mencionado el paisaje del entorno, con bosques de pinos,
eucaliptos, y arbustos nativos, como las quewiñas
que semejan bonsai gigantescos, enmarcando
riachuelos y roquedales cubiertos de musgos, líquenes y helechos, cobijando
una variedad de aves y mamíferos silvestres. Esto permite hallar diversidad
de parajes idílicos donde pasear o descansar gratamente, rodeado de
majestuosa soledad o de un silencio que es alterado solamente por el gorjeo
de pajarillos, la cantarina voz del agua entre las rocas o el diálogo del viento
en la fronda del bosque. Inmersa en este entorno, hay una atarjea; es decir,
un estanque de lajas con agua tibia y poco profunda, ideal para el retozo de
los niños.
Sumándose a todo esto, en las proximidades del Refugio Andino Bramadero
pueden ser contempladas huellas de dinosaurios, pinturas rupestres, textiles jalq’a, una capilla colonial de piedra y una senda
preincaica que desciende con losas enormes por un paisaje de vértigo. Por
otro lado, en las noches es ofrecida una charla de introducción al a
astronomía y luego, cuando el cielo está despejado, pueden ser contempladas
con telescopio las increíbles bellezas del firmamento nocturno.
Finalmente, cabe mencionar también la existencia de un amplio salón de
reuniones, convenientemente equipado y apto para la realización de
seminarios, convenciones y eventos similares, con el servicio de alta
categoría que caracteriza al establecimiento, En la planta alta del salón,
encontramos cinco habitaciones independientes, con baño privado y agua
caliente, más chimenea a leña. Sea por trabajo, por descanso pleno o para
compartir con amigos y familiares, el Refugio Andino Bramadero constituye una
alternativa muy acogedora, “cerca de Sucre y del cielo”.
¿No le agradaría “bramar”? Disfrute de su vida; puede ser más tarde de lo que
usted imagina.
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